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lunes, 20 de enero de 2014

Iglesias y Monasterios de Madrid: Salesas Nuevas





          En la calle de San Bernardo nos encontramos con el segundo Monasterio que las religiosas de la Orden de San Francisco de Sales fundan en Madrid, el primero fue el Monasterio de las Salesas Reales, por ese motivo se llamó a este las Salesas Nuevas.
Fue fundado por la marquesa de Villena en 1798  y el arquitecto Manuel Bladi construyó el edificio que se acabó en 1801.



Fachada del convento en la calle San Bernardo

          El estilo es neoclásico y la fachada contiene cuatro pilastras sobre zócalo que sujetan un frontispicio rematado por una cruz de piedra. Encima de la puerta, un frontón curvado y dos ventanas redondas a ambos lados de la fachada y a media altura encastradas en molduras lisas de granito.

Fachada de la iglesia de estilo neoclásico

          La sobriedad de la fachada solo tiene un relieve que sobresale, obra de Julián San Martín que representa a San Francisco de Sales fundando la Orden junto a Santa Juana Fremiot.

Relieve obra de Julián San Martín
          El interior es pequeño, pero es muy bonita. Consta de una sola nave rectangular y en el altar mayor se encuentra un lienzo que representa a San Francisco y Santa Juana pintado por Esteve. Un pequeño púlpito a la izquierda, las molduras que rodean y chapiteles de las pilastras en dorado, haciendo juego con los relieves de ángeles y el marco del retablo que enmarca el lienzo.
Interior de la iglesia con el lienzo en el retablo, obra de Esteve.
 Interior de la iglesia con el lienzo en el retablo, obra de Esteve.


Detalle del púlpito de la Iglesia de las Salesas Nuevas
          Y como anécdota contaros que tiene un huerto dentro de su convento, que debe de ser casi único en la ciudad. Sigue permaneciendo tal y como era en el mapa de Texeira. El convento ocupa toda una manzana, que comprende la calle San Bernardo, Daoíz, Monteleón y Divino Pastor.


Muro del huerto en la calle de Divino Pastor

          En 1836 las monjas fueron exclaustradas y tuvieron que mudarse al Monasterio de sus hermanas en las Salesas Reales, momento en que se instaló en este edificio las Facultades. El convento se convirtió en la Universidad de Madrid y su iglesia en Paraninfo, hasta que en el solar del desaparecido Noviciado de los Jesuitas del que ya hablamos en otro artículo, se construyó la nueva Universidad Central. Poca gente de Madrid sabe que aquí estuvo la Universidad, son de esas cosas que la gente ignora y que es muy curioso encontrar a alguien que lo sepa. En 1843, la Universidad Central abrió sus puertas y las monjas pudieron volver a su convento en donde siguen en la actualidad. Son Famosas las pastas o bollos que hacen las monjas y que venden a través de un torno. El lugar para comprar... la puerta de al lado de la iglesia.



En este convento estuvo instalada durante unos años la Universidad de Madrid



martes, 14 de enero de 2014

Iglesias y Monasterios de Madrid: Las Carboneras

Monasterio del Corpus Christi: Las Carboneras

El Convento, una de las joyas de la arquitectura y del arte barroco madrileños, ya ha cumplido sus cuatrocientos años de vida.
El Monasterio del Corpus Christi, más conocido como Las Carboneras, está habitado por las monjas jerónimas desde 1605. Su fundadora fue Beatriz Ramírez de Mendoza, bisnieta de Beatriz Galindo “La Latina” y de Francisco Ramírez el Artillero.
En el prólogo de un libro editado con motivo de la celebración de su IV Centenario, Las Carboneras IV Centenario (1605-2005), de Vicente Benítez Blanco, dice la Priora que cuando por obligación tienen que salir a la calle, el ruido les aturde, no están muy acostumbradas, pero cuentan que les gusta darse a conocer y que comprendamos cómo es su vida. La iglesia suele estar abierta, no hay ningún impedimento para poder visitarla, como ocurre con algunas otras en Madrid, y está llena de obras de arte, destacando el Retablo Mayor, que incluye la magnífica “Santa Cena” de Vicente Carducho, pintor de la Corte de Felipe III. Este retablo tiene un gran valor artístico, y también histórico ya que se conserva en su lugar desde que fue inaugurado en 1625.
Las hermanas se ayudan económicamente con la venta de dulces. Y dulce resulta el simple hecho de comprarles una bandejita de pastas, os lo aseguro.
Después de llamar al portero automático, una amable monja te abre y después de traspasar la rotunda puerta junto a la iglesia accedes a un precioso zaguán que en otro tiempo fueron las caballerizas.
Escalera con la balaustrada de madera, los techos con vigas
 del mismo material, el banquito de cerámica.



 

Para llegar al torno hay que pasar dos patios pequeñitos, deliciosos y acogedores, 
con sus ventanitas, rejas, una campanita, la pila...

Junto a la puerta reglar, está el torno. Tras él, la voz de una hermana a la que no puedes ver, te atiende siempre con amabilidad.





          El convento tras sus rejas y blancos visillos también esconde numerosas obras de arte, normalmente vedadas ya que se trata de un monasterio de clausura, aunque en raras ocasiones algunas se han podido admirar en exposiciones, gracias a las hermanas que de vez en cuando gustan de comunicarse con el exterior, mostrando sus tesoros artísticos, o dando a probar sus dulces.




          La iglesia del Corpus Christi, pertenece al convento de religiosas jerónimas, llamadas "Las Carboneras" por un cuadro de la Inmaculada encontrado en una carbonería. Cuenta la historia, que unos muchachos jugaban con el lienzo que el padre de uno de ellos les había dado. Dicho señor tenía una carbonería donde encontró el lienzo entre el carbón y antes de tirarlo, se lo entregó a su hijo para que jugara con él. Un franciscano que pasaba por allí, vio el lienzo con el que jugaban los chicos y se lo compró por unos reales. El franciscano, fray José de Canalejas, llevó el cuadro al convento más cercano que estaba por allí, siendo nuestro convento del Corpus Cristi de religiosas Jerónimas las encargadas de custodiar el cuadro desde entonces. Desde ese día, el convento se conoce como "Las Carboneras".



           El convento fue fundado por una descendiente de Beatriz Galindo "La Latina", era Beatriz Ramírez de Mendoza, condesa de Castellar, que conseguía el 8 de septiembre de 1607 fundar el nuevo convento, y aunque vivió en el mismo, murió sin poder profesar. Pronto trajo a las primeras religiosas, que junto a su hermana y su hija, doña Juana Ramírez de Saavedra, formaron  una comunidad pronto acreditada por su rigurosa vida y notables virtudes.

          El arquitecto del edificio fue Miguel de Soria, el que estaría satisfecho si viera que más de cuatrocientos años después, su edificación sigue intacta desde el día de su inauguración, siendo de los poquitos edificios que existen hoy en Madrid, que se mantienen como el primer día.
         Desde fuera, nadie pudiera saber que se trata de un monasterio, ya que no hay nada que indique lo contrario, ni torres, ni campanarios, ni cruces, ni atrios, solo un pequeño detalle en la puerta, una portada barroca con un relieve sobre el dintel, que representa a San Jerónimo y Santa Paula adorando al Santísimo Sacramento y rematado por una cruz, obra de la escuela de los Leoni. Ese es el único guiño religioso que ornamenta toda la fachada.


 Portada barroca de entrada al templo

Relieve que representa a San Jerónimo y Santa Paula
 adorando al Santísimo Sacramento, es obra de la escuela de los Leoni



          En el interior nos encontramos con una sola nave con bóveda de medio cañón de tres tramos con lunetos y piladas estriadas sin capitel. La entrada al templo se hace por el lado de la Epístola, siendo la única entrada desde la calle. A los pies de la nave, se encuentran las rejas del coro bajo y coro alto conventual.


Interior del Templo

Vista del alto y bajo coro conventual a los pies de la iglesia

Lado del Evangelio, con el altar de la Virgen Carbonera

          La capilla mayor, está elevada sobre el resto de la nave y en el retablo, obra del granadino Antón de Morales en el siglo XVII, se encuentra el lienzo que representa la última cena, obra de Vicente Carducho.

Retablo del siglo XVII, obra del granadino Antón de Morales

Calvario que remata el retablo, obra atribuida a Pompoy Leoni por su semejanza al del Escorial


          Un valioso cuadro que nos muestra una perspectiva distinta de la posición de los asistentes en la mesa, ya que estamos acostumbrados a ver la cena en horizontal, estando Jesús en el centro y los Apóstoles a ambos lados, aquí vemos la mesa hacia nosotros, estando Jesús al fondo.


El gran lienzo "La Cena", obra de Vicente Carducho


En uno de los lados de la capilla mayor, se encuentra el cuadro con la fundadora difunta.

Retablo con el lienzo de San Jerónimo, obra de Francisco Herrera "el mozo"

Retablo con el lienzo de Santa Paula, atribuido a Francisco Herrera "el mozo"

          Retablo de la Virgen Carbonera. Aquí nos encontramos con un retablo rococó labrado en madera tallada, del siglo XVIII y que fue concebido expresamente para albergar el cuadro de la Carbonera. Este retablo está restaurado recientemente por la Casa Alborá, y centrado en él, el lienzo del cuadro que da nombre al convento, a las religiosas y al edificio entero. Un cuadro de dudosa calidad artística y por supuesto, anónimo. Pero la historia ha querido que sea un cuadro muy valioso en cuanto a valor sentimental y sobre todo, histórico. A ambos lados, nos encontramos con dos hornacinas vacías, de las que ignoro que habría o que habrá en un futuro.

Retablo rococó del siglo XVIII que alberga la Inmaculada "Carbonera"



           Retablo de la Virgen de las Tribulaciones. Un retablo de mediados del siglo XVII, de la escuela de Pedro de la Torre, que contiene unos cuadros atribuidos a Francisco Herrera el mozo. En el centro se encuentra la escultura de la Virgen de las Tribulaciones, obra de José de Tomás en 1832. En el ático, un Cristo crucificado del XVII en madera tallada de muy buena factura.


 Retablo de la Virgen de las Tribulaciones.

          Retablo de San Antonio de Padua. Un retablo similar al anterior, de mediados del XVII y atribuido quizás a la escuela de Pedro de la Torre, Herrera Barnuevo o Alonso Cano. Es de madera tallada, dorada y policromada. La escultura del titular, es del siglo XVII. Este retablo sufrió graves daños en su mudanza de otro lugar de la nave y ha sido restaurado recientemente.




Cristo crucificado en el lado de la Epístola

          El resto de los cuadros del templo, no son de gran calidad y no los vamos a mencionar. Pero lo que sí es menester hablar, es del gran tesoro que se esconde en la clausura de este convento, entre los que podemos resaltar una imagen de Cristo, que según la tradición, llevaba Santa Teresa en sus viajes y que pasó luego a poder de fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios y donado a la fundadora, siendo lujosamente enmarcado. Se guarda en el coro.



martes, 7 de enero de 2014

Iglesias y Monasterios de Madrid: El Paular


Monasterio de Santa María de El Paular

Todavía hay un valle
y una tarde serena.

Y lejos, una campana
que suena en la serena
tarde, todavía.


      El Real Monasterio de Santa María de El Paular fue durante 450 años un monasterio cartujo, desde su fundación en 1390. Actualmente, desde 1954, es una abadía benedictina. Está situado en el municipio de Rascafría, en la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama, en la Comunidad de Madrid (España).
         Por orden de Enrique II de Castilla las obras de construcción del cenobio cartujano dieron comienzo en 1390 y se prolongaron durante varios siglos. Fue la primera fundación de la orden de San Bruno en Castilla. La ubicación fue elegida por el monarca y, según cuenta la tradición, decidió que el monasterio fuese de la orden cartuja debido a que, durante la guerra en Francia, su ejército había incendiado un monasterio de la misma orden. Enrique II se ocupó de señalar a su hijo, que reinaría como Juan I de Castilla, el lugar exacto de la construcción, junto a una ermita que se conocía como Santa María de El Paular. Esta ermita aún sobrevive hoy aunque rebautizada como Capilla de Nuestra Señora de Montserrat.


martes, 17 de diciembre de 2013

Iglesias y Monasterios de Madrid: Montserrat

Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat




          La iglesia de Nuestra Señora de Montserrat está situada en la Calle de San Bernardo de Madrid (España).
         
           Fue fundada por Felipe IV para dar acogida a los monjes castellanos que llegaban huyendo de la insurrección en Cataluña. El monasterio de Montserrat era el principal centro benedictinode Cataluñaaunque pertenecía a la jurisdicción castellana de Valladolid. Los monjes catalanes, que estaban molestos con que su abad fuese casi siempre castellano, aprovecharon la insurrección para expulsar con violencia a los monjes castellanos. 
         
          Las obras de la iglesia no comenzarían hasta 1668, reinando ya Carlos II, bajo la dirección de Sebastián Herrera Barnuevo. La aportación económica para dicha construcción fue donada por el ilustre barón de Gilet, en el Reino de Valencia, Pedro Arnaldo Llansol de Romaní, a raiz del ascenso de Barón a Marqués de Llansol en 1690. La fachada está inspirada en la de la iglesia del Gesú de Vignolay es considerada como la más compleja y elaborada del Barrocolocal.



          Para salvar el desnivel de la calle, Herrera coloca sobre un alto basamento tres cuerpos estrechos con cuerpos mayores y menores presionados entre sí. Las pilastrasson de estilo dórico, desdoblándose con frecuencia. Tras el fallecimiento de Herrera en 1671, Gaspar de la Peña seguiría con las obras sin llegar a terminar el prebisterio ni la fachada principal. Las obras serían abandonadas hasta 1716 que las retoma Pedro de Riberaal inicio de su carrera. Ribera respetó la fachada inicial aunque redecoró la puerta y los ventanales. Puede verse la diferencia entre los ventanales de Herrera y los de Ribera cotejando el ventanal clásico del ático central con el resto, adornados con copetes, veneras y otros elementos riberescos.

        Al no existir los planos iniciales, se desconoce si las dos torres que en principio estaban contempladas, se debían a Herrera. Sea como fuere, su construcción no se inició hasta 1729, comenzando con la torre del lado de la epístola, y en 1731 se pasó a levantar el primer cuerpo del lado contrario, concluyéndose sólo la primera en 1740. Obra característica del dinamismo decorativo de Pedro de Riberaremata con singular chapitel, dando al conjunto la personalidad y armonía suficientes como para entrar en la historia de la arquitectura madrileña. En su parte superior se abren en cada cara sendos ventanales de medio punto flanqueados por llamativos estípites. El tejado de pizarra se corona con una arandela, una caperuza con un decorativo bulbo y el mencionado chapitel, terminado por una bola del mundo con una cruz.









          El templo sólo cuenta en la actualidad con la nave de los pies y sus capillas. Los basamentos que quedan en el interior del monasterio permiten recrear la planta de una iglesia grandiosa que no llegó a ser terminada. Motivos diversos no lograron recabar los ingentes recursos para continuar una obra tan ambiciosa. Faltó construir la gran cúpula del crucero, la cabecera y las sacristías. Su cerramiento actual se realizó en 1986. El planteamiento estilístico de la nave corresponde a una fase evolucionada del barrocoespañol del siglo XVII, consistiendo la contribución de Ribera en el revestimiento ornamental.










          Antonio Palominoindica que en una de sus capillas se guardaba un crucifijo en madera obra de Alonso Cano, trasladado durante la invasión napoleónica a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que en 1891 lo cedió a los capuchinos de Lecároz, Navarra. También contaba con una bella pintura de Antonio Arias Fernández, regalada por la Duquesa de Monteleón, representando a los fariseos en el momento de presentar a Jesús el denario. Este cuadro se encuentra hoy en el Museo del Prado. Otra imagen, muy venerada en esta casa, era la de Nuestra Señora del Mayor Dolor.

           En la actualidad cuenta con algunas obras artísticas de mérito, destacando un gran lienzo anónimo del siglo XVIIIde curiosa iconografía inmaculista y la talla de la Virgen titular, atribuida a Manuel Pereira. A los pies se encuentra una copia del Cristo de Burgos, talla popular del siglo XVIII. Como su modelo, la imagen tiene a sus pies unos huevos de avestruzque, según la tradición, fueron una ofrenda de un rico comerciante de América. En la novela "Miau" de Benito Pérez Galdós se narra el temor que impone esta imagen con su melena de pelo natural. Las pinturas de las bóvedas, historias de la vida de San Benito, fueron realizadas a comienzos del siglo XVIII por Pedro de Calabria a quien también se encargaron los escudos situados debajo del coro y un cuadro grande de San Basilio, perdido.

          En su recinto fue sepultado el literato y Comendador de Calatrava, Luis de Salazar y Castro, cuyo valiosísimo archivo se conservó en el monasterio hasta 1835. Al suprimirse el monasterio esos 49 volúmenes de documentos fueron llevados a la Real Academia de la Historia.

          Hace tiempo era costumbre dar un clamor con las campanas todos los días del año al anochecer, por el alma de Felipe IV, por ser esta la hora en que se les comunicó a los benedictinos la muerte del fundador.

          Conocida como "el montserrático", es una construcción que según el profesor Bonet no es arquitectura para ser descrita ni fotografiada, sino para ser vista. Actualmente el templo lo ocupan los benedictinos burgalesesde Santo Domingo de Silos, teniendo la condición de priorato.